Desde luego el nombre de este dulce le hace justicia.Hace tiempo que quería hacerlo pero siempre imaginaba que seria algo empalagoso,por eso he rebajado el azúcar y ha salido perfecta par el gusto de casa.Una vez has metido la cuchara se pone muy difícil contenerse,pues te lo comerías todo en una sentada.
La receta la he visto en La reposteria de Miguel.INGREDIENTES
Para 30 porciones o un molde rectangular de 15x25x2 cm.
7 yemas
3 huevos
Para el almíbar
300 gr. de azúcar
200 ml. de agua
Para el caramelo
100 gr. de azúcar
1 cucharadita de agua
PREPARACIÓN
El caramelo.
Ponemos el azúcar a fuego bajo con una cucharadita de agua.Removemos constantemente y cuando el azúcar comience a tener un color dorado retiramos del fuego y repartimos por la base del molde.Reservamos.
Para el almíbar ponemos el azúcar y el agua en un cazo y removemos constantemente hasta conseguir el punto de hebra,es decir,un almibar espeso,que al levantar la cuchara vemos como el azúcar cae lentamente.
Este punto se consigue entre 12/15 minutos.
Retiramos del fuego y dejamos que enfríe durante 5 minutos.Mientras tanto batimos los huevos con las yemas.Añadimos a esta mezcla el almíbar,lentamente y sin dejar de batir.Pasamos la mezcla por un colador y vertemos sobre el molde.
Seguidamente colocamos un papel de cocina absorbente sobre el molde,y envolvemos todo el conjunto con papel de aluminio,bien cerrado para que al meterlo en el agua no penetre ni una gota.Lo ponemos en el horno al baño maría,con el agua previamente calentada,y horneamos a 170º C. durante unos 40 minutos.
Sacamos del horno y dejamos que enfríe.Una vez esté frío desenvolvemos el papel de aluminio y el absorbente y lo dejamos en la nevera hasta que esté bien frío.Para desmoldar pasamos un cuchillo por las paredes del molde y volcamos sobre el plato o bandeja donde lo vayamos a servir.











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